ETERNO: Crónica de un viaje sin fin
Hay historias que desafían el tiempo y la lógica del deporte. Este Mundial 2026 nos devolvió la imagen más pura y desafiante de un prócer en vigencia: a sus 39 años, y habiéndolo ganado absolutamente todo en el fútbol mundial, Lionel Messi volvió a ponerse la camiseta de la Selección Argentina no por la gloria que ya le pertenece, sino por el motor
El arte de hacer feliz a un país
“No sé si él es consciente de lo feliz que hace al país, y al mundo cuando él deja rodar la pelota sobre su empeine zurdo.”
Su figura trasciende los límites del talento deportivo. Messi es un faro global porque su grandeza humana ha transformado a generaciones enteras. En su andar nos ha legado valores inoxidables:
· Honrar a los afectos: Demostrar que el refugio seguro siempre está en la familia y en los amigos de siempre, esos que están en las buenas y en las malas.
· La raíz y el origen: Volver siempre a Rosario para reiniciar el alma y recargar energías.
· El sentido de pertenencia: Enseñar que el patriotismo no se impone, se vive; y transmitirle a sus hijos el amor incondicional por los colores Celeste y Blanco.
· La hidalguía deportiva: Competir sin hablar de los rivales, demostrando en la cancha, con respeto absoluto, resiliencia y la convicción de que rendirse jamás es una opción.
· La cultura del esfuerzo: Recordarnos que los sueños se construyen con disciplina, decisión y trabajo diario, manteniendo la cabeza en alto tanto en la victoria como en la derrota.

El gran puente de la unión argentina
Vivimos en una sociedad donde la grieta parece atravesar cada rincón de nuestra cotidianidad: discusiones banales sobre el clima, las comidas o las preferencias, hasta las profundas divisiones políticas y religiosas. Pareciera que nunca logramos consensuar. Sin embargo, la Scaloneta obra el milagro. Durante esos noventa minutos, las facturas de luz, los problemas económicos y las diferencias desaparecen. Nos abrazamos con el desconocido de al lado, hermanados bajo una misma bandera. Es un recreo sagrado de la vida real que resume a la perfección aquel viejo cartel de una caravana tras ganarle a Inglaterra: “Tengo una Púa bárbara, pero hoy soy feliz”.

El privilegio de ser contemporáneos
Fuimos testigos privilegiados de todo el arco emocional: del dolor profundo de verlo sufrir y plantearse dar un paso al costado por su salud mental, a la gloria inmensa de verlo conquistar la cima del mundo con los colores de nuestra patria. Nos hiciste disfrutar, reír y llorar como niños. Devolviste la ilusión y acercaste a múltiples generaciones a enamorarse otra vez del deporte. Gracias por tanto, Lionel Andrés Messi. Simplemente, gracias por hacernos inmensamente felices.


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